El lunes, por fin, me traje mi vespa 150S del 63, restaurada por el mismo mecánico que se la vendió a mi padre (un erudito de las vespas).
Aún recuerdo cuando mi padre me llevaba al colegio en ella, yo de pie en la bañera cogido al manillar...en aquellos años, lógicamente, los dos íbamos sin casco. Esta, y que mi padre ya no esta con nosotros, son las razones que me animaron a restaurar la moto. Aunque me ha costado mucho tiempo y dinero (incluso con intento de tangada por parte del chapista/pintor...se creía que al no estar en Valencia me podría meter un gol) dejarla tal y como salió de la casa el resultado, par ami, es casi perfecto...casi porque tuve que ponerle un pitón
Tengo algo de vicio por las motos
Espero poder conoceros y conocer vuestras maquinas pronto.
Saludos y ráfagas
Paco